Nuestros niños indígenas

octubre 25, 2007

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A ellos no se les tiene que mencionar una palabra para que comprendan lo que sucede a su alrededor.
Nuestros niños de hoy, que mañana serán adultos y comprenderán aún mejor porqué defender una causa que les impusieron a levantar respeto e igualdad; comprenderán que las idas y vueltas de los mayores entregando en cada discurso la esencia de lo que reclaman, en sí, aprenderán a medida que incorporan sus costumbres desde niños, lo más importante en su mundo mágico y no tan mágico, dependiendo de miradas y posturas ajenas a sus costumbres, esas costumbres que gente de poder ignoran, los apartan de lado hacia caer en lo más profundo de la sociedad, esas costumbres indígenas, que aún los miran con desprecio y no se atreven a acercarse por miedo a que vayan a “morderles”, los miran por debajo, los critican por arriba, los ensucian por la mitad.
Ellos no tienen maldad, muchos creen que levantarse en armas es “inmoral” y se tienen que arrepentir, pero dadas las condiciones es la única manera de hacerse oir.
Maldad, maldad, siempre hablando por los demás, ya quisieras tener su dignidad humanidad, que recobijas en lo más profundo de tu estructura y se debilita al avanzar.
Recalcando su niñez indígena que no necesitan “educación” habitual para crearles respeto y humildad, no la humildad material, sino la humildad espiritual, lo innato, lo intrínseco; muchos quisieran ser como ellos que más allá de sus virtudes y desvirtudes, adquieren conciencia, dicha conciencia que a ustedes humanidad quisieran incorporar, tan así que ni siquiera con la “educación” aprenden a respetar.
Sus pueblos necesitan equidad, necesitan las miradas amigables de los demás, aquellos que les cuestan asimilar la realidad, sofocándose aún más en el llanto de la hipocridad. Observa bien el cielo, los ilumina casi sin estrellas, reflejan la bondad que falta en los demás, triste, triste la relidad ¿quién es el responsable que se refirió con democracia? Que levante la mano, estoy aquí para escuchar. Si conocieras que ellos son más superiores que a ustedes humanidad, sí, más superiores en cuanto a bondad. Si quisieras que te enseñaran a utilizarla no lo harán, hagan un pacto, tu le devuelves la alegría perdida en el tiempo y lo aceptas en tu realidad y ellos te lo devuelven con particiones de valores y optimismo.
Sí, ellos se reflejan en la imágen, mira bien con cuidado, no te van a lastimar, mira bien persona desconocida, observa su vida a través de la lucha contínua, observa la fragilidad, observa sus vestimentas no necesitan tu capital o una panacea ideal, con sólo aceptarlos en la sociedad no necesitan de más.
Mira bien sus rostros, observa ese niño sucio, sí, sucio por fuera porque no acostumbras a ver su interior, los define como personas, los define como igualdad.
Simplemente existen, no necesitan reflejos fantasiosos, no necesitan de más; mírate a ti mismo, envuelto en un mundo que te condiciona por todas partes, es más dificil hablar de ti que de ellos.
Triste ésta realidad, te cuesta expresar emociones y sentimientos que a ellos les sobran por demás; mira, comparten su humildad, no necesitan que la aceptes, sólo observa en su expresión que no les cuesta ayudar, en cambio a tí te cuesta la verdad, te cuesta llorar, te cuesta aceptar, te cuesta imaginar, te cuesta soñar…
Triste realidad, cada día sus lágrimas caen, pero lo extraño es que nunca llegan al final, tu le provocas el dolor que les cuesta asumir, el dolor que desprendes en ellos tendría que estar dormido por siempre, pero lo despiertas bruscamente; tu sonrisa irónica les afecta, míralos bien, míralos ahí, no ves cobardía, asumen la paciencia…
Mira a esa niñita cubriéndose el rostro, te preguntarás por qué lo hará, no es por miedo a la cámara, no es por miedo a lo que dirán, es por miedo a que te mire y se contagie de tu maldad, es por miedo a caer en la realidad, aprende de ella que con sólo cubrir su rostro se queda ciega ante un mundo sin felicidad.
Aprende a valorar triste humanidad, cuando lo consigas hazlo saber, te esperan con ansiedad…

Y a pesar de todo, ríen.

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Una respuesta to “Nuestros niños indígenas”

  1. sebas said

    La verdad que es bastante triste lo que esta sufriendo esta gente, sobre todos los mas niños. Tengo la suerte de conocer gente de la comunidad mapuche de la provincia de La Pampa y te digo que son excelentes personas, una humildad y una sabiduria increible que te dejan pasmado y no te queres ir mas, estar con ellos es estar en el paraiso que debio ser la Argentina si en vez de someterlos hace siglos los hubieramos integrado a nuestra hoy patetica y decadente sociedad, la historia seria tan distinta que la trizteza que te invade al volver a la ciudad te hace dar cuenta del error que se cometio y que todavia siguen pagando los verdaderos dueños de estas tierras_

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