La maldición de la caja negra

octubre 23, 2007

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No se trata de un cuentito infantil, tal vez para algunos sí, pero en realidad me refiero a la esclavitud que produce la caja negra y con esto idiotizar al más oportuno y por supuesto, al desapercibido ¿con qué nos encontramos al prender la caja negra con un control remoto? En un principio con programas faranduleros que se miden con un rating manejado burocráticamente y que se postulan para hacer reír a la señora que se encuentra en su hogar en soledad o, en el peor de los casos, acompañada; mientras que algunos se plantean mirar detalladamente los chismes del mediodía, la novela “romanticona” de la tarde, o peor aún, las novelas que “trabajan” nenes desde 7 años a extensos imbéciles de 25 años y que transforman esas imágenes de fantasías en podredumbre de “entretenimiento” para los jóvenes; esas masas de ediciones sin sentido como alguna vez fué Rebelde Way, RBD (transmitido hoy en día en México) o alguna que otra pelotudez más que se me está escapando del canal 13 de Argentina provoca, en el peor de los casos, que la juventud esté adoptando la “moda” que se transmite desde esas imágenes a sus cabezas, un léxico inapropiado -y pareciera ser que no tenemos suficiente con tener un castellano proveniente del latín vulgar y que lo deformamos aún más- adoptado en un grupo de relaciones.

De cierto modo, si no tenemos suficiente con lo mencionado anteriormente, accedemos a la implementación del zapping, esa forma de ir desde un cierto canal saltando atractivamente hacia otro, hasta que llegamos al principio o final de los mismos y nos damos cuenta que no podemos seguir retrocediendo o avanzando, y empezamos de nuevo hasta encontrar algo que nos atraiga; pasamos desde un noticiero tendencioso del horario que se les ocurra -que constantemente expresan superficialidad de la realidad sin tomar en cuenta los inicios de los procesos que se mencionan- hasta programas intelectualoides en el que participan figuras de excesivo poder, o simplemente encontrarnos en el camino con canales internacionales desde un Discovery Channel que nos muestran animalitos corriendo de aquí para allá y la guerra entre un CNN y la cadena árabe Al-Yazira arrojándose basura informativa de un lado a otro como si fuera un combate de desinformación progresiva.

Todo lo mencionado anteriormente es demasiado atractivo como para dejarlo pasar por alto, apoyar nuestro culo en un sofá cómodo a lo Homero Simpson -por cierto, un personaje que amo por su vagancia madura y plasmar la realidad estadounidense junto con los demás personajes en la serie animada Los Simpsons- y pretendiendo ser los amos de la caja negra y del sofá, “decidimos” que ver y que no, cuando en realidad es todo lo contrario, la manipulación por parte de los medios de comunicación siempre estuvo presente -con solo recordar la guerra de Malvinas es sufciente- para disgusto de muchos (su servidor, por ejemplo) y las alegrías de otros, que suelen ser las mayorías, por eso nunca avanzamos, cada vez caemos al abismo estrepitosamente a voluntad, arremetemos algún que otro golpe de “suerte” y nos hacen morfar las estupideces de esos programas intelectualoides como los metidos en el canal 7 el sabado por la noche o “El gen argentino” que éste último provoca el acierto de votos de las mayorías de personas que no tienen ni la más mínima idea a quién envían sus puntos; de eso y más es lo que nos estamos acostumbrando hoy en día, ¿por qué cuesta tanto desprendernos por momentos de éste tipo de entretenimiento? ¿Habrá algún día una esperanza de desarraigo en los programas de bodrio contínuo?.

Estatizar la Televisión sería lo más adecuado, pero esta vez que no se intente afanar -algo imposible de ignorar- y se tenga en cuenta, dentro de una cabeza iluminada, el proceso de educar y desviarse de las vulgaridades excesivas y abrumantes; la televisión privada muestra estas vulgaridades que les fascina a las masas populares, de igual arrogantes, hombres con corbatita que les encanta el sexo en camarines, son los responsables de estas adopciones. Manipular números y atraer consigo masas de irracionales como siguiendo a un líder carismático es el verdadero problema, aplaudir los dólares que reciben por decir dos o tres pelotudeces bien camufladas y se retiran en una imágen de complexión extraña; el socialismo en el presente siglo XXI realizó un cierre de canal en Venezuela y los republicanos metidos en una Casa Blanca casi deciden invadirla, por lo general es algo ilógico la pretención por parte de los señoritos de USA en cometer estos actos, ¿no?.

Quizás habría que prestar mayor atención a lo que en su momento dijo ese hombre que defendió tanto los derechos de las personas africanas, me refiero a Du Bois y su frase: “La Televisión es entretenimiento para imbéciles”.

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3 comentarios to “La maldición de la caja negra”

  1. MyDoom.N said

    Sí, la verdad, como veo muy poca TV me parece un “entretenimiento para imbéciles”. Encima hoy en día con los canales estúpidos que hay para ver se vuelve pésimo.

  2. Mario said

    De acuerdo totalmente, la gente totalmente idiotizada con esa pelotudez de Gran Hermano,y ni hablar de Marcelo Tinelli!!. La verdad que hay muy pocos canales que valen la pena, 2 o 3, el resto pura mierda que destruye las neuronas.

  3. sebas said

    La maldicion de la caja negra yo lo veo como algo positivo, la calidad de los programas es tan mala que parece que nunca toca fondo asique la gente busca otras alternativas, yo casi no miro tele y si veo algo es algun que otro programa como Estudio pais o canal Encuentro porque el resto deja mucho que desear_

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